Por segundo año consecutivo, la mayor economía de Europa volvió a contraerse ligeramente. La crisis de la industria, un aumento del número de quiebras de empresas, así como las perspectivas sombrías de exportación, todo ello unido a la inquietud que se ha extendido entre los consumidores, provocaron que el producto interno bruto (PIB) cayera en 2024 un 0,2% en comparación con el año anterior. Las perspectivas para este ejercicio apuntan a un ligero crecimiento, el más débil entre las economías avanzadas.
