Armenia ha dado un nuevo paso fuera de la órbita de Rusia y en dirección a Occidente —una tendencia que se ha acelerado en los últimos años— al cerrar un acuerdo de cooperación estratégica con Estados Unidos. Este lunes en Washington, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el ministro de Exteriores armenio, Ararat Mirzoyán, rubricaron el texto que se mantuvo en secreto hasta el momento de la firma y que incluye diversas disposiciones económicas, energéticas y políticas. Pero, sobre todo, en materia de seguridad y defensa, un ámbito en el que ambos países se comprometen a establecer mecanismos de “consultas” en la esfera militar, y en el que Washington ofrece formación y entrenamiento y un programa dirigido a “incrementar la interoperabilidad” de los sistemas defensivos armenios con los de las “instituciones euro-atlánticas”.
