
La muerte de uno de los tres hijos de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie mientras recibía atención médica en un hospital ha vuelto a dejar al descubierto las fallas del sistema de salud de Nigeria y ha generado una ola de reclamaciones para su reforma urgente. El pequeño Nkanu Nnamdi, de 21 meses, falleció el pasado 7 de enero en el hospital privado Euracare de Lagos tras ingresar por una infección y recibir, presuntamente, una dosis excesiva de anestesia. La popular escritora, una de las grandes referencias de las letras africanas y galardonada con varios premios internacionales, ha iniciado acciones legales contra este centro, al que acusa de negligencia, mientras el Gobierno del Estado ha puesto en marcha una investigación.
