Colombia ha perdido sus mejores suelos para la agricultura. En los últimos 50 años se evaporaron más de 170.000 hectáreas de la mejor calidad, y los suelos que le siguen, de clase II y III, se vienen perdiendo a un ritmo devastador. Una vez que el suelo se pierde, es extremadamente difícil de recuperar. En los últimos meses, el Ministerio de Agricultura ha intentado frenar esa tendencia con las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos, o APPA, que ha delimitado en 110.000 hectáreas de 12 municipios y tres departamentos. Pero a estas áreas les han aparecido enemigos, en un debate que ha llegado hasta la Corte Constitucional, que estudia una demanda contra el artículo del plan de desarrollo que las creó.
