El Ministerio de Hacienda ha desatado la polémica al confirmar que está estudiando la posibilidad de no adaptar el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) a la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) una vez que esta se produzca, como sí hizo con los incrementos anotados en los últimos años. Eso haría que, por primera vez, parte de sus beneficiarios tuviesen que tributar a un tipo superior al 40% por el exceso de renta que haya entre el mínimo exento actual, situado en 15.876 euros, y el nuevo suelo salarial que se decida. Esta anomalía en el funcionamiento del impuesto, que implica un recargo fiscal de unos 43 céntimos por cada euro de más en los ingresos, afectaría también al resto de rentas bajas, hasta aproximadamente los 21.000 euros anuales.
